Manuel Domingo Castellanos tiene una amplia trayectoria de exposiciones individuales y colectivas en España y también en Holanda, Reino Unido, República Dominicana o Finlandia. También ha participado en diversas Ferias de Arte en Estados Unidos, Bélgica, Francia, España y Holanda. Ha ganado nueve premios de arte en España, y su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas, incluso en un Museo de Arte Contemporáneo.

Manuel Domingo Castellanos

Manuel Domingo Castellanos es un pintor madrileño. Estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid donde se doctoró con la tesis:

La tecnificación del boceto : Jardiel, Delacámara y García Benedí.

Manuel reconoce tener una evolución con etapas diferentes que tienen un denominador común, la representación del entorno cotidiano. El sesgo realista algunas veces predomina en la obra y otras veces se encuentra sumergido en un conjunto de estímulos, gráficos y texturales, de gran belleza.

Su tesis doctoral comienza reflexionando sobre el papel de la fotografía a partir de su invención en la pintura. En la introducción Manuel afirma que la fotografía se ha adueñado progresivamente de la representación aludiendo a la objetividad visual de la fotografía. La fotografía, según Manuel, sirve por sí misma como boceto tecnificado, sin dejar por ello de considerar la fotografía como un arte.  El arte de la fotografía obliga al artista a un aprendizaje ajeno a la representación y también a un ideario que poco tiene que ver con lo que venía siendo la pintura.

Su tesis doctoral refleja su curiosidad en la búsqueda de las claves de la figuración y, a través de tres artistas españoles poco conocidos, hacer un análisis de la incidencia de la fotografía en la pintura española de los 60, 70 y 80. Esa curiosidad y esa búsqueda queda reflejada en su obra.

Cuando Manuel abandona lo que él denomina pintura fotorrealista comienza la evolución hasta lo que es hoy. Observando la obra actual de Manuel no se escapa que sus obras esconden la esencia de lo que un día le llevó a ser el artista que es hoy. Sus obras están lejos de ser una fotografía estática, el juego de colores y texturas dejan ver la dinámica de la escena pintada. La obra final es una combinación ecléctica de estilos en perfecta armonía. Una historia ambientada dentro de una belleza pictórica de color y de dinamismo que rápidamente conecta con el espectador.

El artista afirma que el nuevo siglo lo devolvió al estilo fotográfico muy cercano al realismo con imágenes mediatizadas por un color muy alejado de la representación tradicional. En la primera década de los 2000 Manuel afirma jugar con distintas conjugaciones entre materia, color y línea narrativa. Una evolución donde la materia quiere sobresalir menos y se adapta a una estructura más nítida y fiel a aquello que se está narrando, donde el binomio textura-línea viene armonizado por ésta.